viernes, diciembre 01, 2006

 

La Herencia del Régimen Foxista: Dos Proyectos de Nación en Pugna

Por Daniel Rubio García

Hace ya varios meses puse por título “Primavera caliente” a lo que en ese momento fue mi última colaboración en este medio, en aquellos días estaban comenzando las campañas políticas rumbo a la presidencia de la república y el clima anunciaba lo que iba a ser una primavera muy calida, de tal forma que jugando con las dos ideas vaticinamos que el clima político iba a ser tan candente como la primavera misma… y así fue, sólo que a estas alturas del año la temperatura política no ha mermado, muy por el contrario, se ha generado una coyuntura inédita, muy ideologizada, en la que se advierten elementos que pueden propiciar un estallido social a mediano plazo.

Luego de un proceso electoral marcado por la sospecha de fraude e impugnado por una escalada de protestas masivas sin parangón en la historia nacional, las autoridades dieron el triunfo al abogado, egresado de la Escuela Libre de Derecho, Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, el candidato del Partido Acción Nacional, un político neoliberal que contó con el apoyo de los grupos empresariales más poderosos del país, incluidos los dos consorcios televisivos más importantes quienes fueron los responsables de engrandecer su imagen y al mismo tiempo tender un cerco informativo en torno a su principal adversario, cerco que prevalece hasta el momento.

Si bien es cierto que la campaña se caracterizó como una guerra sucia, en cuya lógica al candidato de la izquierda no lo bajaron de ser un peligro para México, también es cierto que dicho candidato cometió errores que le hicieron bajar la guardia, confiarse demasiado, dar pie a que sus enemigos capitalizaran sus errores, y a que los priistas neoliberales, viéndose derrotados, vendieran caro su resto al PAN. Así las cosas, a Felipe Calderón las autoridades electorales le concedieron un triunfo muy apretado, ganó por una diferencia de menos de 250 mil votos, nada que ver con los millones de votos de diferencia a su favor con los que ganó Vicente Fox Quesada en el 2000.

El misterioso comportamiento del sistema de computo del IFE, cuya base de datos fue diseñada por una empresa propiedad de Hildebrando Zavala, cuñado de Felipe Calderón, el uso de recursos de SEDESOL, el papel de Elba Esther Gordillo moviendo el voto corporativo magisterial, el uso de mecanismos de ingenieria electoral en algunas regiones del país, la violación flagrante de actas y paquetes electorales, todo esto para inducir al voto a favor del candidato del PAN, fueron elementos valorados por Andrés Manuel López Obrador para desconocer el triunfo de Felipe Calderón e iniciar una jornada nacional de protesta, que movilizó a millones de mexicanos a través de varias megamarchas y un megaplanton de más de un mes de duración, que ocupó el Zócalo y las calles de Madero, Avenida Juárez y Paseo de la Reforma, hasta el Periférico.

El llamado megaplanton generó simpatía, pero también animadversión, incluso entre los seguidores y simpatizantes de López Obrador, lo cual dio pie a deslindes y, paradójicamente, permitió evaluar la fuerza real del movimiento. Los consorcios televisivos, coludidos con la presidencia de la república y la jerarquía panista, le apostaron al desgaste, de inmediato se apresuraron a poner el grito en el cielo y a rasgarse las vestiduras, haciendo hincapié machaconamente en la inmediatez de las molestias ocasionadas por el bloqueo de calles, negando la trascendencia de medidas políticas semejantes, todo con la firme intención de desprestigiar al movimiento de resistencia y a su líder; sin embargo, lejos de lograrlo el movimiento se fortaleció, dando pie a la Convención Nacional Democrática que nombró a López Obrador Presidente Legitimo de México. En el flanco partidista se creó el Frente Amplio Progresista, una coalición que dará la pelea en el terreno legislativo, formada por el Partido de la Revolución Democrática, el Partido del Trabajo y el Partido Convergencia.

Ser Presidente Legitimo de México en un cargo simbólico, pero que políticamente mantendrá posicionado a Andrés Manuel López Obrador como líder nacional indiscutible, con una gran capacidad de convocatoria, presto a defender al país de los embates privatizadores y entreguistas del gobierno neoliberal de Felipe Calderón. El gabinete lópezobradorista, formado por personajes con gran capacidad intelectual y política, es un gabinete de sombra, cuya finalidad y peso político específicos residen en evaluar las políticas y decisiones tomadas en cada área del gobierno federal para determinar si son las adecuadas, mostrando las alternativas más viables.

La fuerza del movimiento de resistencia encabezado por AMLO, su capacidad de convocatoria y su investidura como Presidente Legitimo de México, son consecuencia del enfermizo afán presidencial de impedir su llegada al poder y tienen como consecuencia que desde este momento el gobierno de Felipe Calderón se encuentre bastante acotado.

Si a lo anterior le aunamos el poder in crecendo del narcotráfico, el problema de Oaxaca y el papel de la APPO como referente de lucha popular exitosa contra gobiernos autoritarios, así como la aparición de grupos guerrilleros con alto poder de fuego, las secuelas de la represión de Atenco, los obreros de SICARTSA asesinados y un largo etcetera. Todo esto nos habla de un fin de sexenio marcado por el fracaso, resultado de una administración ineficiente, que no tuvo la capacidad de generar los empleos prometidos en campaña y que reconoce la existencia de 63 millones de pobres (según datos de SEDESOL, 2004), de los cuales 30 millones sobreviven con menos de diez pesos diarios, cifras alarmantes para un país como en nuestro que cuenta con poco menos de 105 millones de habitantes, cifras que contrastan con la fortuna desmesurada de veinte familias, cuya riqueza se incrementó notablemente en este sexenio. Ejemplo de esto último es Carlos Slim (Telmex, Sanborns, Inbursa, etc.) quien bajo el régimen foxista pasó a ser el tercer hombre más rico del mundo.

Un balance del gobierno foxista se puede enunciar de la siguiente manera: tras la caída del PRI en México nada ocurrió digno de ser recordado, nada que no sean las torpezas, la incontinencia verbal, la desmemoria, las tropelías, los excesos, las vanidades, las corruptelas del grupo de panistas que se esforzó por alcanzar el poder para sustituir a los priistas en el disfrute de sus canonjías; el grupo que, como solían hacer sus antecesores, hizo lo necesario para asegurarse la protección de la continuidad ideológica y partidaria. Por lo pronto el gobierno de Felipe Calderón garantiza, a los intereses de la oligarquía nacional y de las empresas transnacionales, la continuidad del modelo económico neoliberal… más de lo mismo.

drubiogh@yahoo.com.mx

Artículo publicado en el número correspondiente al mes de diciembre de 2006, del periodico Cultura: Versión Teotihuacana.

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